jueves, marzo 30, 2017

En Tam Tam Press, Formas de seguir abrazando

https://tamtampress.es/2017/03/30/jose-garcia-alonso-presenta-formas-de-seguir-abrazando-en-la-fundacion-montes/

José García Alonso presenta “Formas de seguir abrazando” en la Fundación Montes


El poeta leonés de Pombriego, afincado en Ponferrada, José García Alonso.
El poeta leonés José García Alonso presenta en Valladolid este viernes 31 de marzo, a las 20:00 horas, Formas de seguir abrazando”, un libro que habla de memoria, dolor y refugiados. Será en la Fundación Segundo y Santiago Montes (C/Núñez de Arce, 9), y el autor estará acompañado en el acto por el escritor Tomás Sánchez Santiago. Entrada libre.

El libro recoge poemas y textos escritos en diferentes épocas, aunque los textos en prosa “tienen también una carga poética importante”, según manifiesta el propio poeta. Memoria, dolor y pérdida, así como la dificultad que entraña crear son algunos de los rasgos que puede encontrar el lector al repasar su contenido.
La mayor parte de los poemas de “Deudas”, una de las cuatro partes en que se divide el libro, “los escribí en un período en el que, además de sufrir la pérdida de personas muy queridas para mí, la enfermedad apareció de forma, casi diría brutal, en mi entorno familiar”, recuerda García Alonso. “Frente a esas circunstancias, impresiona ver la dignidad con la que, sobre todo nuestros mayores, viven el dolor, la muerte incluso. Son lecciones difíciles de olvidar”, señala.
A lo largo de las 88 páginas, Formas de seguir abrazando dedica un apartado especial  a la memoria de su familia, como hijo de la emigración de los años sesenta. “Dejé mi pueblo, Pombriego, en la comarca de La Cabrera (León), cuando apenas tenía cinco años, de la mano y la voluntad inquebrantable de mi madre que buscaba una vida mejor para sus seis hijos”, explica. Pero, paradójicamente, “nunca abandonamos el pueblo, aunque estuviéramos a casi trescientos kilómetros de él, porque las reuniones familiares siempre acababan convertidas en un filandón. Así, si de algún imaginario bebo, es de ese, del de ellos”, confiesa.
Fruto de ese largo viaje, José García Alonso se muestra sensibilizado con la difícil situación de los refugiados,  rechazados por la llamada Europa de los ciudadanos. A los emigrantes “creo que debemos abrazarlos”, reconoce el escritor. Y es que “hemos sido nosotros –como responsables últimos de gran parte de las guerras, la violencia y la pobreza que sufren–, los que les hemos expulsado de sus tierras a la vez que les cerramos nuestras puertas. No es justo”, reprende a quien quiera oírle el poeta leonés para recordar lo evidente. “¿Adónde van a ir?”, se pregunta. Ellos “solo reclaman una vida digna, y tienen derecho a ella. Debemos abrazarlos, y si algo debemos perder en ese abrazo debemos estar dispuestos a perderlo porque no tenemos más derechos que ellos”.
Para hacer pedagogía con el título, el autor de Formas de seguir abrazando entiende que abrazarse es una necesidad. “Un abrazo sincero deja siempre un rastro de ternura y, por más que pueda parecer un sentimiento caduco, manoseado, estamos muy necesitados de ternura”. Y en esa línea de aunar memoria y abrazo recuerda un verso del también poeta Ángel Campos que dice “”Alguien debería tocarte para sentirte vivo”, concluye.

José García Alonso (Pombriego, León, 1962), reside en Ponferrada y hasta ahora ha publicado el libro Formas de seguir abrazando (Alcancía, 2016). Con anterioridad, algunos de sus textos han visto la luz en libros colectivos y en revistas como Cuadernos del Matemático. Ha recibido, entre otros, los premios de poesía “Flor de la Jara”, en Jerez de los Caballeros, y “Fernando de Castro”, en Sahagún.

Portada “Formas de seguir abrazando”. © Foto: José Romero.

martes, septiembre 13, 2016

Formas de seguir abrazando en Tam-Tam Press

José Manuel de la Huerga arranca con una nueva sección en TAM-TAM PRESS, "Diálogos en la Raya". En la primera entrega habla de su lectura de "Formas de seguir abrazando" y charlamos, porque me ha invitado a conversar sobre mi libro, sobre eso, sobre lecturas y sobre algunas cosas más. Al final de la sección ha incluido un texto inédito que le remití, "Homenaje a Izet Sarajlić", y una foto, también inédita, que lleva por título "Diario de la memoria". Gracias a todo TAM-TAM PRESS, muy especiales a Eloísa Otero, por ese impagable trabajo que hacen peleando por la cultura en estos tiempos difíciles.




jueves, mayo 05, 2016

Presentación de Formas de seguir abrazando

Este sábado, día 7 de mayo, a las 13:00 horas, en la carpa de la Feria del Libro de Plasencia, en la plaza Mayor, presentamos "Formas de seguir abrazando” (Alcancía), mi primer libro. Estarán allí, acompañándome, María Jesús Manzanares y Juan Ramón Santos. 
Si os apetece, nos vemos el sábado, estáis todos invitados.


jueves, abril 21, 2016

miércoles, diciembre 16, 2015

Presidente


Escritor, artista plástico, gestor cultural, persona amable y cercana, amigo siempre, no son pocos los libros escritos por Juan Ramón Santos. El último que ha salido a la luz es una novela, más que recomendable, titulada El tesoro de la isla, algo más que una invitación a los jóvenes a iniciarse en el rito de la lectura, una novela en la que puede apreciarse la madurez que ya acompaña a todo lo que escribe, su naturalidad y su oficio, su dominio, en definitiva, del trabajo de escritor. Novela para todos. Y recomendado El tesoro de la isla, no puedo dejar de aconsejar alguno de sus libros anteriores, porque Cortometrajes, un conjunto de pequeñas narraciones plenas de humor, cargadas del carácter socarrón e irónico del propio Juan Ramón Santón -inteligentes, en definitiva-,  resulta ser un libro en el que cada pequeño relato explota divertido y original a los ojos del lector, relatos a los que se puede volver, y vuelvo, una y otra vez para buscar el revés de la santísima trinidad o el rostro de Mao en la traza impertérrita de un azulejo, volver para recordar que, en definitiva, toda gravedad puede tener un rostro amable y distraído, el que nos descubre J.R. Santos fotograma a fotograma. Y así podría seguir con Palabras menores, cortometrajes también, marca propia con la que ya todos sus lectores identificamos esas pequeñas joyas -labor de orfebre, creo recordar que dice el autor- con las que nos agasaja cada cierto tiempo. Y por qué no acudir a Cuaderno escolar, publicado en la prestigiosa colección La Gaveta, o a El círculo de Viena, cuentos, o a su reciente libro de poemas Cicerone, o a su primera novela Biblia apócrifa de Aracia, novela ésta que contiene algunos pasajes excelentes, casi diría que memorables, y que, bajo mi humilde punto de vista, merece una reedición que permita corregir algunos errores de la primera edición y rematar así un libro que está muy por encima del común de las novelas que se nos ofrecen. Pero si como escritor puede defender una obra sobresaliente, como gestor cultural -cualquiera que haya vivido en Plasencia estos últimos años me entenderá- su labor puede recibir el mismo calificativo. Persona tranquila, afable, inteligente y culta, excelente lector, conserva una capacidad cada vez más rara, la de escuchar. Con todas esas cualidades, y con la ayuda inestimable de otras personas que no cito, pero que no es difícil imaginar, ha conseguido que Plasencia sea -algo ya se había hecho antes- un foco de cultura para los que existimos como gente de a pie, para la hojarasca que somos los que buscamos un alivio alrededor de eso que llamamos cultura. Y ahora, por si era poco su trabajo como escritor y gestor, ha sido elegido presidente de la Asociación de EscritoresExtremeños. Sin duda, su paso al frente de la AEEX se notará para bien en el más que interesante, por revuelto y vivo, panorama literario extremeño. Ojalá la AEEX y la Editora Regional puedan volver a ser el apoyo firme para toda esa trama cultural, alrededor de la palabra, que desde hace muchos años crece en Extremadura. Seguro que Juanra estará en la línea de los mejores, maestros también ha tenido. Me pregunto si se le puede pedir más, y me respondo que no deberíamos, no vaya a ser que acabemos con su paciencia casi franciscana. Lo que sí podemos es darle las gracias y desearle suerte, el agradecimiento y la estrella que merecen una buena persona como él. Éste sí es un presidente, sí nos representa. Ánimo.
 


martes, octubre 27, 2015

Transición

Los relatos debían comenzar con la frase "El camión de la basura me despertó a las seis de la mañana". Esa era una de las premisas para participar en el concurso de relatos que convocó el Instituto Zorrilla, de Valladolid, y al que invitó a participar a todo su alumnado de secundaria, bachillerato y ciclos formativos. Con ese arranque, si Monterroso hubiese sido alumno de ese centro, quizá el maestro del relato breve se hubiera decantado por agregar a la frase un punto y final y dar por finalizado el cuento. No hubiera estado mal. Pero algunos de los participantes, entre ellos Elvira Vega Herrero (3º de ESO), hija de mis amigos Leticia y Rafa, optaron por estirar un poco la frase y regalarnos algunos textos brillantes. En Transición, Elvira juega con el paso del tiempo a lo largo de un día, una rueda de frases que en su avance va llenando la autora, con contundencia (y puntualidad británica), del sol y las sombras que van atravesando las horas. Pero cada una de esas frases, que constatan un hecho concreto, contiene, gracias a esa misma concreción y a un acertado paralelismo, mucho más de lo que dice, porque no es sencillo hablar con acierto, en apenas trece líneas, de amor, de tristeza, de añoranza, de alegría, de desolación, de sueños, de destrozos, de dolor, de soledades o de esperanza, que todas esas cosas me sugiere la lectura de Transición. Me pregunto si será condición necesaria ser adolescente para ser tan concreto y universal a la vez. Yo, sin el permiso de Elvira (no creo que me denuncie), voy a dejar su relato en esta entrada para que disfrute el que por aquí se acerque. Y ya sólo me queda pedirle a la autora que a las cuatro y veintitrés no deje que se le pase el tiempo de soñar. Sigue escribiendo lo que sueñas. Gracias, Elvi, y enhorabuena.

Transición

El camión de la basura me despertó a las seis de la mañana.
A las ocho y treinta y dos el microondas terminó de calentar mi café.
A las diez y cincuenta y siete empezó a llover.
A las doce y veintiséis aún eran las once y diecinueve en tu reloj parado.
A la una y cuarenta y ocho canté aquella canción alegre.
A las tres y doce se me olvidó que soñaba.
A las cuatro y veintitrés pasó el tiempo de soñar.
A las cinco y treinta y seis salió tu moto en las noticias.
A las siete y uno me rompiste el corazón.
A las nueve y diecisiete recogí y tiré todos sus trozos.
A las once y cincuenta y tres el agua seguía fría.
A las tres y veintiocho empezó el tiempo de las pesadillas.
Son las seis de la mañana y mi basura se está empezando a amontonar.

Autora: Elvira Vega Herrero.

miércoles, octubre 21, 2015

Negarse


pequeños poemas obreros que se derrumban
la respiración de la vieja cafetera y su desecho
el libro de piedra sobre el que crece el musgo más verde de la ira
el aroma enfermo de la naftalina
el llanto de las nueces llamándome
tus piernas que se hunden entregadas en mi memoria
tu nombre devorado por mi sexo
Borges que viene desde el cielo
las tazas limpias del desayuno
la sombra que me gustaría proyectar
cuchillos afilándose contra el silencio
el pulso irregular de las muñecas
el ruido del deseo que remonta
el retrato insaciable de los muertos
las blancas y altas máculas de la tarde
el desordenado incendio de las sílabas
no el miedo, su naturaleza que turba y desespera
el olor a pescado de la cena
la noche que no duerme

las palabras que se niegan
aunque el poema ya exista.

jueves, octubre 08, 2015

No hay mus


Y el azar se le iba enredando,
poderoso, invencible.
De Causas y azares, SILVIO RODRÍGUEZ

Camino del trabajo, con la luz aún intentando hacerse un hueco en las calles, se topó con las cartas de una baraja esparcidas sin orden sobre el asfalto, dibujando un abstracto infortunio que no supo distinguir. Mientras esperaba para poder cruzar, remolinos de viento, que la prisa de esas horas dejó escapar al paso de un coche, barajaron los naipes y los repartieron en una mano azarosa en la que el único jugador parecía ser él. A sus pies, junto al bordillo, descansaban el as de espadas, un caballo de copas, un tres de oros y otra carta que, boca abajo, se negaba a enseñar su valor. Le tentó voltearla pero no lo hizo. No hay mus, pensó, mientras cerraba los ojos y se lanzaba a cruzar la calle, seguro de que aquella mañana podía apostar la vida y no perderla. 

miércoles, septiembre 30, 2015

Tarna


Ocurre, como esta vez, que acudes a un concierto sin antes haber escuchado nada de lo que allí te van a mostrar los músicos que anuncia el cartel. Ocurre, como esta vez, que la única referencia que tienes, sobre lo que te espera en el escenario, acabas de leerla en una fotocopia que te entregan junto a la entrada y que dice: Tarna busca elaborar y revitalizar un repertorio basado en la música de la tradición leonesa más desconocida para el gran público, dotándolo de un carácter más contemporáneo. Ocurre, como esta vez, que casi lo único que esperas es llenar, sin más, esa hora y media de tiempo que vas a dejar allí. Ocurre, como esta vez, que el Teatro Bergidum ha decidido ser solo haz, sin envés; público y músicos en el escenario y, al fondo, el patio de butacas y el anfiteatro vacíos. Ocurre, como esta vez, que Tarna comienza a tocar y suena la guitarra de Diego, el whistle de Rodrigo, la voz de Diego que arranca y la de Rodrigo que la envuelve como quien abriga a un hermano pequeño. Ocurre, como esta vez ocurrió, que desde las primeras notas ya te han ganado aquellos dos tipos para la causa. Porque Diego y Rodrigo empastan sus voces y la sonoridad de sus instrumentos con una calidez y buen gusto que es difícil de describir. Hay que escuchar su música en directo para saberlo, para disfrutar de los preciosos arreglos, plenos de calidad, bajo los que cobijan un repertorio tradicional que se ofrece, y la fotocopia decía bien, como absolutamente actual. Y fue tan sencillo, tan cercano todo: la puesta en escena; el sonido limpísimo de la guitarra, que parecía, en algunos temas, tendernos la mano; el brillo sonoro y sin estridencias de las flautas -o whistles o como se llamen-; el acordeón -invitado- sonando como un rumor bajo el que navegaban las canciones en las que aparecía; las voces como lluvia menuda; el público sorbiendo con placer y silencio aquella hora y media de pequeños lujos. Porque ocurre, y ya me ha ocurrido más de una vez, que hay tardes de música en las que no esperas que nada nuevo se despierte en tu interior y, sin embargo, el destino las deja en tu memoria para siempre. Como la de este jueves pasado, escuchando a Tarna en el Bergidum.